viernes, 27 de febrero de 2015

27 de Febrero de 1863: Joaquín Sorolla, el pintor vitalista

27 de Febrero de 2011 - 09:10:01 - Pedro García Luaces - 0 comentarios
El 27 de febrero de 1863 nacía en Valencia Joaquín Sorolla. Este original pintor representa la curiosidad por encontrar una pintura propia entre los múltiples estilos, una forma personal de expresarse. La vocación de Sorolla es temprana y, ya a los quince años, inicia su formación en Bellas Artes. En su primera juventud alcanza éxitos notables con cuadros de temática histórica, pero su estilo dista aún mucho de sobresalir de lo ya conocido. En 1885 el pintor viaja a París y allí conocerá a los impresionistas, y una concepción de la pintura que será determinante en su formación. A la vuelta, Sorolla experimentará con temas sociales y costumbristas, acercándose al estilo que inconscientemente buscaba. Acertará al fin con la primera de sus obras maestras, La vuelta de la pesca. En ella aparecen los elementos del mejor Sorolla: el derroche de luz, el esfuerzo humano, el mar, el viento...
La pintura de Sorolla, como su contenido, carece de artificios. Es un soplo de vitalidad mediterránea que parece dejarnos olor a salitre. Los cuerpos desnudos, las velas al viento, el sol en su cénit... Sorolla dibuja líneas suaves y vigorosas que despiertan un optimismo sereno, una alegría de vivir en su justa medida, sin derroche ni reserva. Su pincelada es sencilla, precisa y expresiva. Bebe del impresionismo, pero no se enreda en su técnica, se limita a tomar de sus maestros el juego de luz y cambia el punteo por una pincelada más generosa.
En 1911 Sorolla recibe un encargo de la Hispanic Society of America para decorar una pared de 70 metros de largo y 3,5 metros de ancho con motivos populares españoles. Era el colofón deseado para su carrera y se vació en el encargo. Viajó durante ocho años para obtener detalles de la indumentaria popular y las costumbres de cada región y dejó su impronta en catorce composiciones llenas de brío y color. Catorce instantes de la vida popular y festiva de España en los que Sorolla experimentó con nuevos enfoques de luz, dejando constancia de su pintura vitalista. En 1920, poco después de terminar el encargo, el pintor sufría un ataque de hemiplejía y tres años después fallecía en su casa de Cercedilla.
Otras efemérides de este día:
1532: Se crea la Liga Esmalcalda por temor a Carlos V.
1767: Carlos III concede al conde de Aranda plenos poderes para preparar la expulsión de los jesuitas.
1782: Durante el sitio a Gibraltar, muere José Cadalso por una granada.
1801: España declara a Portugal la Guerra de las Naranjas.
1939: Martínez Barrio preside la República tras la dimisión y huida de Azaña.

jueves, 26 de febrero de 2015

26 de Febrero de 1903: Nace Agustín de Foxá, un hombre de «café, copa y puro»

26 de Febrero de 2011 - 09:10:01 - Pedro García Luaces - 0 comentarios
El 26 de febrero de 1903 nacía el escritor Agustín de Foxá. De posición acomodada y familia aristocrática, Agustín se educó en el colegio del Pilar y estudió Derecho, haciendo la carrera diplomática y obteniendo plaza de embajador en ciudades tan relevantes como Londres, París o Atenas.
Al tiempo que viajaba y se codeaba con la alta sociedad en sus destinos diplomáticos, Foxá supo cultivar toda suerte de géneros literarios: la novela, el teatro, el ensayo político y filosófico, la columna periodística y por supuesto, la poesía. Y por encima de todo ello, el diplomático tuvo el don de la palabra. Era un excelente conversador, culto y despierto, agudo, chispeante y atrevido. Tanto era así que en las cenas de sociedad se usaba a menudo su nombre como reclamo: «Viene Foxá».
Sus respuestas cortantes como un reflejo le trajeron más de un problema y abundantes anécdotas. En Italia, donde residió como agregado cultural en plena Segunda Guerra Mundial, llegó a ser declarado persona non grata. En una cena de gala fue interpelado por la embajadora alemana: «Y ustedes los españoles, ¿cuándo van a entrar en la guerra?». A lo que Foxá contestó: «Qué valor, el alemán, ¿aún se atreven con otro aliado?».
Tampoco el régimen de Franco se libró de su sarcasmo, pese al sambenito de una afiliación falangista que hoy le ha llevado a un injusto olvido. Foxá no era, desde luego, un hombre de izquierdas y eso lo reconocía él con más ingenio que nadie: «Soy aristócrata, soy conde, soy rico, soy embajador, soy gordo, ¿y todavía me preguntan por qué soy de derechas?». Sin embargo eso no le situaba en el núcleo duro del régimen. Había abrazado el viejo dogma falangista «Patria, pan y justicia» pero al cabo de una dilatada vida sólo aceptaba un eslogan: «Café, copa y puro».
En Agustín de Foxá la personalidad, el ingenio, las anécdotas que alumbran su vida invaden el talento literario y lo relegan a segundo plano. Entre su ingente y variada obra conviene destacar, además de su poesía, la novela Madrid, de corte a checa. Situada entre lo más destacado de nuestra narrativa sobre el conflicto civil, cuenta con una importante carga autobiográfica que nos permite acercarnos al genial autor.
Otras efemérides de este día
1802: Nace Víctor Hugo, escritor francés.
1811: Grito de Asencio por la independencia de Uruguay.
1815: Napoleón se fuga de la isla de Elba, dando inicio al Gobierno de Cien Días.
1909: Las Cortes españolas aprueban un proyecto de ley para la creación de un Teatro Nacional con subvención del Estado.
1961: Hassan II sucede a su padre Mohamed V en el trono de Marruecos.

miércoles, 25 de febrero de 2015

25 de Febrero de 1906: Miguel de Unamuno y «la crisis del patriotismo»

25 de Febrero de 2011 - 09:10:01 - Pedro García Luaces - 0 comentarios
Don Miguel de Unamuno (1864-1936) fue en más importante de los intelectuales de la «Generación del 98», así llamada por el año en que España perdió sus últimas posesiones de ultramar, Cuba y Filipinas. Gran pensador, filósofo, novelista y poeta, la cuestión nacional española y la de los nacionalismos periféricos, especialmente el vasco y el catalán, fueron cuestiones centrales en su vida, como se evidencia en sus obras y en su extenso epistolario. En 1896, Unamuno publicó un artículo titulado «La crisis del patriotismo», en el número 6 de la revista Ciencia Social. En aquel año, el autor pertenecía aún al Partido Socialista, con el que rompería un año más tarde, cuando, además, entró en su etapa de meditación religiosa que tan grande saldo dejaría para la cultura española. En aquel artículo reivindicaba el derecho de cada pueblo de España a «desarrollarse como es él». «La unión fecunda», escribe, «es la unión espontánea, la libre unión entre los pueblos», todos, los de España y otros, porque las naciones, como le dirá a Ganivet en una carta de 1898, «están destinadas a desaparecer». Muy distinta será la postura del filósofo diez años más tarde, el 25 de febrero de 1906, cuando, llamado por un grupo de intelectuales notables, pronuncie una conferencia en el Tea­tro de la Zarzuela de Madrid con idéntico título que el de su texto de 1896, pero de contenido muy diferente. Lo dicho por Unamuno se encuentra en los breves ensayos titulados La crisis actual del patriotismo español (1905), La patria y el ejército y Más sobre la crisis del patriotismo español (ambos de 1906). No se trataba de una reunión espontánea: «Movidos por Azorín, decenas y docenas de escritores y artistas, Galdós, doña Emilia Pardo Bazán, Azcárate, Melquiades Álvarez, Julio Camba, Manuel y Antonio Machado, Rusiñol, Ricardo y Pío Baroja, Eduardo Marquina, Ciges Aparicio, Amadeo Vives, Pijean, Ors, Zulueta e tutti quanti», escribió Pedro Laín Entralgo, convocaron al maestro a la capital. En un tiempo agitadísimo (en 1905 se habían sucedido cinco gobiernos, las huelgas prosperaban, el hambre en Andalucía era atroz, como testimonió Azorín en La Andalucía trágica), el Ministerio de Gobernación tomó todas las precauciones en espera de que Unamuno diera lugar a una sublevación. Pero no será así. Unamuno dirá entonces, ya plenamente español, que «en el fondo del catalanismo, de lo que en mi País Vasco se llama bizcaitarrismo, y del regionalismo gallego, no hay sino anti-castellanismo, una profunda aversión al espíritu castellano y a sus manifestaciones».
Otras efemérides de este día:
1601: Isabel I de Inglaterra ordena la ejecución de su antiguo favorito, el conde Essex.
1634: Muerte de Wallenstein, que supone un golpe para los intereses españoles.
1669: La regente Mariana expulsa finalmente al padre Nithard.
1778: Nace José de San Martín, uno de los héroes de la independencia hispanoamericana.
1954: El coronel Gamal Abdel Nasser se hace con el poder en Egipto y pasa a ocupar la presidencia de la República.

martes, 24 de febrero de 2015

24 de Febrero de 1525: Carlos I vence a los franceses en la batalla de Pavía

24 de Febrero de 2011 - 09:10:01 - Pedro García Luaces - 0 comentarios
El 24 de febrero de 1525 las tropas de Carlos I vencían al enemigo francés en la batalla de Pavía y hacían prisionero al rey de Francia. A lo largo de todo su reinado, Carlos I encontró un único monarca capaz de ensombrecer su hegemonía, Francisco I. Había rivalizado con él por la corona imperial y ambos pugnaban ahora por el control de la Península Itálica, el termómetro de Centroeuropa. La de Pavía no fue una batalla decisiva desde el punto de vista del daño bélico que se infringe al adversario, pero sí desde el moral. Tres soldados españoles, Juan de Urbieta, Diego Dávila y Alonso Pita, habían conseguido apresar nada menos que al monarca francés en pleno campo de batalla. Los ojos de Europa empezaban a ver al español como el nuevo enemigo a batir.
La batalla de Pavía venía de un intento fallido de invasión que Francia supo repeler como la gran potencia que era. Aprovechando la desbandada de las tropas imperiales, Francisco I se hizo con Milán y desde la estratégica Lombardía planeó el desalojo definitivo de los españoles. Cargó primero contra el duque de Leyva, que se había refugiado en Pavía, y contra él concentró el fuego de su artillería. Los españoles resistieron con coraje y eso permitió que el resto de fuerzas se reorganizara, acudiendo en su ayuda el virrey de Nápoles y el duque de Borbón, al mando de 13.000 alemanes. Como además los fondos eran limitados y muchos de aquellos mercenarios debían ser licenciados en breve, las tropas imperiales provocaron el enfrentamiento directo, al que Francisco respondió lanzando a su caballería. Ése fue su error. Libres del asedio, aquel puñado de españoles salió del refugio y rodeó enseguida al monarca, que se vio entre dos frentes y tuvo que rendir su espada.
Enviado a España, la entrada en Madrid de Francisco I fue una cabalgata apoteósica. Las gentes, agolpadas, celebraban la victoria de Pavía sin creerse aún que contaban con tan regio cautivo. Carlos tuvo entonces que trabajar la paz. Había renunciado con grandeza a la invasión de Francia, pero quería cobrarse una jugosa recompensa. El precio de salida era el ducado de Borgoña. Francisco resistió lo indecible, pero el encierro mermó al fin su resistencia y terminó acatando el Tratado de Madrid, firmado el 14 de enero de 1526, por el que además se casaba con Leonor de Austria, hermana mayor del monarca, y podía regresar a Francia, eso sí, dejando a sus hijos como rehenes.
Otras efemérides de este día:
1468: Fallece el inventor de la imprenta, Johannes Gutenberg.
1500: Nace en Gante Carlos V.
1545: Nace Juan de Austria, hijo natural de Carlos V.
1895: Grito de Baire, que da comienzo a la independencia cubana.
1946: Juan Domingo Perón es elegido presidente de Argentina. Evita se convierte en primera dama.

lunes, 23 de febrero de 2015

23 de Febrero de 1981: 23-F, crónica de un golpe fallido

23 de Febrero de 2011 - 09:10:01 - Pedro García Luaces - 0 comentarios
El 23 de febrero de 1981 el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero entraba en el hemiciclo pistola en mano y secuestraba a los parlamentarios. Eran las 18.23 horas y el diputado socialista Manuel Núñez Encabo se disponía a emitir su voto en la sesión de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, que sustituía al presidente saliente, Adolfo Suárez. La televisión y la radio narraban desde el Parlamento, España entera asistía en directo al golpe de Estado. Tejero era un guardia civil de los considerados «duros», procesado anteriormente por su participación en la fallida Operación Galaxia que pretendía apoderarse de un Consejo de Ministros. Desde el principio nadie dudó de que se trataba de un golpe de Estado, aunque faltaba saber quién lo encabezaba, pues Tejero era una magnífica punta de lanza pero no un cerebro pensante.
El general Jaime Milans del Bosch aportó luz al asunto declarando el estado de sitio en la Región Militar de Valencia y sacando sus tanques a la calle. La División Acorazada Brunete le secundó en Madrid, aunque el despliegue fue más limitado, ocupando puntos clave como los estudios de RTVE. Luego, el general Alfonso Armada Comyn quiso ir a la Zarzuela y dar explicaciones al Rey, pero Sabino Fernández Campo, jefe de la Casa Real, lo impediría. Cuando el general Juste, de la Acorazada Brunete, llama a la Zarzuela esperando encontrar allí a Armada, Fernández Campo le responderá de forma decisiva: «Ni está ni se le espera». Y ahí empezó a fracasar el golpe, pues Juste, que pensaba que el Rey estaba al corriente, detuvo los tanques de la Acorazada y los mandó regresar. Ningún general más se sumaría al golpe y, poco a poco, los involucrados irían cediendo.
Faltaba el asunto de Tejero, cada vez más abandonado en el Congreso, pero fiero y obstinado como pocos. «En aquel momento empezaba a sentir el peso de España sobre los hombros», diría después en el juicio. Armada intentó hacerle entrar en razón y más tarde el propio Milans del Bosch le telefoneó para decirle que todo había terminado. Terminará, 17 horas después, tras el llamado «pacto del capó», en el que Tejero asumía toda responsabilidad y exigía inmunidad para sus hombres. La democracia había triunfado, los rancios laureles del franquismo no reverdecerían, pero ¿por qué los dos generales más monárquicos del Ejército se habían levantado contra su rey?, ¿cómo había podido Tejero burlar la vigilancia de los servicios secretos y organizar un número semejante?, ¿qué pretendía el general Armada acudiendo al Congreso?
Otras efemérides de este día:
1455: Johannes Gutenberg imprime la primera Biblia en una imprenta.
1821: Muere en Roma el poeta inglés John Keats.
1918: Se constituye oficialmente en Rusia el Ejército Rojo.
1937: Batalla del Jarama en la Guerra Civil.
1983: Expropiación de Rumasa.

domingo, 22 de febrero de 2015

22 de Febrero de 1530: Carlos V es coronado en Bolonia emperador del Sacro Imperio

22 de Febrero de 2011 - 17:59:31 - Pedro García Luaces - 0 comentarios
El 22 de febrero de 1530 Carlos I de España y V de Alemania era coronado por el Papa Emperador del Sacro Imperio Romano. Carlos ya había sido coronado emperador en Aquisgrán, pero el título carolingio necesitaba también de la dignidad papal para completarse: emperador de los germanos y emperador de los romanos. La coronación se celebró en Bolonia. Roma quedaba muy lejos y el emperador tenía obligaciones urgentes en Alemania. Como fechas escogió los días 22 y 24 de febrero, recuerdo de la batalla de Pavía y de su propio nacimiento.
Bolonia era en la fecha un dechado de opulencia. Las mejores familias de la nobleza europea competían por llevar el séquito más suntuoso. Acudían para homenajear al hombre más poderoso de su tiempo y, a ser posible, sacar alguna ventaja del viaje. Carlos estaba impaciente por recibir un título que en lo material sólo conllevaba gastos. Había esperado diez años para la coronación, soportando las ínfulas políticas de un Papa que había promovido en Cognac aquella infame Liga Clementina, junto a Francisco I de Francia, para aislarle de Europa y asfixiar su grandeza. El mismo Clemente VII que, por otro lado, había soportado del emperador el saqueo de Roma y su propio secuestro, atrevimiento al que ni siquiera los pueblos bárbaros habían llegado. Había mediado un océano entre ellos y las diferencias parecían insalvables, pero el acercamiento entre la Iglesia y su espada había llegado, la cristiandad estaba ahora en paz y su coronación no tenía por qué demorarse.
Cuatro nobles, el marqués de Monferrato, el duque de Urbino, el conde Palatino y el duque de Saboya, desfilaban tras el Papa y su colegio cardenalicio, portando los cuatro atributos imperiales: el cetro, la espada, el mundo y la corona. Les seguía el emperador, con su cortejo flamenco y español. Sobre su cabeza se derrama el óleo sagrado, el Papa hace entrega de los atributos, suenan las trompetas y se escuchan clamores de «¡Imperio!», mientras los españoles exclaman «¡España!». El desfile que vino después fue fastuoso. A la cabeza el Pontífice y el emperador, que cabalgaban en paralelo como símbolo de su nueva amistad. El emperador ya era émulo de Carlomagno, sostenía las tres coronas y en su pecho latía fuerte la idea de una Europa unida y cristiana.
Otras efemérides de este día:
1744: España derrota a Inglaterra en la batalla naval de Tolón.
1813: Las Cortes de Cádiz consiguen abolir la Inquisición.
1819: España cede —por 5 millones de dólares— Florida a Estados Unidos tras la ocupación de Jackson el 29 de mayo del año anterior.
1938: Toma de Teruel en la Guerra Civil.
1939: Muere Antonio Machado.

sábado, 21 de febrero de 2015

21 de Febrero de 1817: José de Zorrilla y la figura de Don Juan Tenorio

21 de Febrero de 2011 - 09:10:01 - Pedro García Luaces - 0 comentarios
El 21 de febrero de 1817 nacía José de Zorrilla, el poeta que popularizaría el mito de Don Juan. Vallisoletano, de temprana vocación poética, José de Zorrilla se dio a conocer al pie del sepulcro de Larra, declamando a viva voz una elegía que él mismo compuso para el finado. Desde entonces, su obra fue prolífica y bien acogida, pero ninguna alcanzaría el grado de popularidad de Don Juan Tenorio, obra afamadísima que convertiría al Don Juan en un fascinante arquetipo de conquistador pendenciero o elegante burlón que traspasaría fronteras.
No fue Zorrilla, sino Tirso de Molina, quien creó el personaje de Don Juan. Lo hizo en la obra El burlador de Sevilla y convidado de piedra, escrita a comienzos del siglo xvii. El drama alcanzará notable éxito en Italia, donde servirá de inspiración para nuevas aventuras en que el personaje tomará un aire más decadente y corrompido. En Inglaterra, Lord Byron se acercará al mito de forma irónica mientras que en Alemania, Christian Dietrich Grabbe lo enfrentará a Fausto en una reflexión dramática sobre el vitalismo mediterráneo y el idealismo alemán. Mozart lo llevaría a la ópera en Don Giovanni, Moliere y Alejandro Dumas, de nuevo a los escenarios, Valle-Inclán hará del drama un esperpento en Las galas del difunto y llegará a construir su particular trasunto en el marqués de Bradomín; Unamuno imaginará un héroe existencialista, Pérez de Ayala compondrá un galán afeminado y Gonzalo Torrente Ballester dibujará un héroe consciente de ser un personaje.
Pocos temas han inducido más a la reflexión que el análisis del carácter del Don Juan. Para Gregorio Marañón su conducta es más lamentable que la del polígamo que forma un harén porque don Juan renuncia a la responsabilidad, al cuidado y la protección. Para Ramiro de Maeztu, se trata de «la encarnación del capricho absoluto», de ahí la fascinación que despierta. Don Juan traspasa todas las barreras sociales y morales, burla la ley y pretende reírse también de la muerte. El Don Juan de Tirso de Molina es un personaje impenitente que recibe un castigo divino. El Tenorio de Zorrilla, de acusada sensibilidad romántica, consigue redimirse a través del amor. El arrepentimiento purifica a la bestia y la humaniza. Ése es el Don Juan que se representa en todos los teatros de España el Día de Difuntos. Ya lo dijo Unamuno: «Don Juan es inmortal». «¡Como el teatro!».
Otras efemérides de este día:
1677: Muere en La Haya el filósofo Spinoza.
1807: Se acuerda, con el consentimiento del Papa, la enajenación de un séptimo de los bienes de la Iglesia.
1910: El rey Alfonso XIII firma un decreto de indulto para la mayoría de los condenados por los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona.
1936: El Gobierno cesa a Franco como JEME y lo manda a Canarias.
1965: El activista afroamericano Malcolm X es asesinado a tiros durante un mitin en Nueva York.