lunes, 13 de abril de 2015

13 de Abril de 1499: Fundación de la Universidad de Alcalá de Henares

13 de Abril de 2011 - 09:10:01 - Pedro García Luaces - 0 comentarios
El 13 de abril de 1499 el cardenal Cisneros obtenía la bula pontificia de Alejandro VI para la fundación de la Universidad Complutense de Alcalá de Henares. El reinado de los Reyes Católicos fue decisivo para el desarrollo de un auténtico mapa académico en España. Sevilla, Compostela, Zaragoza, Barcelona o Mallorca fueron tejiendo una tupida red de universidades y estudios generales que respondía a las demandas del nuevo espíritu humanista que corría en Europa. Con todo, las mejores universidades no dejaban de ser la de Valladolid y, sobre todo, Salamanca. Pues bien, la Universidad de Alcalá de Henares, la gran aportación cultural de Gonzalo Jiménez Cisneros, junto a la Biblia Políglota, se convirtió enseguida en una de las referencias académicas de España, a la altura del antiguo Estudio salmantino.
Cisneros quiso hacer de Alcalá de Henares el gran centro de sabiduría teológica de la época. A medio camino entre la capital administrativa, Madrid, y la religiosa, Toledo, Alcalá tendría que convertirse en el vivero de educación intelectual y moral del clero español. Su sistema educativo bebió del clasicismo de Salamanca o París, tomando también innovaciones de centros como Bolonia o el Colegio Trilingüe de Lovaina. En plena reforma de las órdenes religiosas, Cisneros contaba ya con su herramienta moldeadora de las nuevas tendencias.
La Universidad de Alcalá discurre pareja a la construcción del Colegio de San Ildefonso, con capacidad para 33 estudiantes de Teología. Jiménez de Cisneros había ideado un colegio-universidad que estableciera en los alumnos un minucioso régimen de vida. En torno al Colegio Mayor de San Ildefonso se construyeron otros menores, Santa Catalina, San Eugenio, Santa Balbina... que fueron dibujando una especie de campus o ciudad universitaria, tal y como se entendería hoy. Todas estas edificaciones dotaron al entorno de un valioso trazado arquitectónico, aunque ninguna pudo superar a la espléndida fachada plateresca de la universidad construida por Rodrigo Gil de Hontañón entre 1541 y 1553, la máxima muestra del esplendor de la universidad en el siglo xvi.
Otras efemérides de este día:
1546: Nace Isabel de Valois, esposa de Felipe II.
1598: El rey de Francia, Enrique IV, promulga el Edicto de Nantes que permite el culto protestante.
1743: Nace Thomas Jefferson, tercer presidente estadounidense.
1862: Los federales inician el ataque contra Nueva Orleans en la Guerra de Secesión.
1913: Atentado frustrado contra Alfonso XIII, cometido por el anarquista Sancho Alegre.

domingo, 12 de abril de 2015

12 de Abril de 1779: Se firma el Tratado de Aranjuez

12 de Abril de 2011 - 09:10:01 - Pedro García Luaces - 2 comentarios
El primer Pacto de Familia entre España y Francia se firmó en 1733, reinando en ambos países los Borbones: Felipe V y Luis XV. El último fue ratificado en 1761 por Carlos III. El sentido esencial de esos pactos se resume en la frase «quien ataca a una corona, ataca a la otra». No se podía incluir en las alianzas de cada uno ninguna nación en que no reinara la casa de Borbón: sólo en 1761 se incorporó Felipe I de Parma, por parentesco y por la parte española. Si alguno de los dos países entraba en guerra con un tercero, podía requerir ayuda militar al otro, dentro de unos límites especificados en número de navíos y de hombres. Españoles en Francia y franceses en España quedaban al margen de las leyes de residencia y de los impuestos al comercio y la sucesión, que se cargarán a los extranjeros en cada caso. Lo mismo ocurriría con los parmesanos tras su inclusión en los acuerdos. Esto permitía a cada súbdito individualmente servir de manera indistinta en los ejércitos español o francés. Así como las dos potencias actuarían de acuerdo en situación de guerra, los tratados de paz con enemigos comunes debían negociarse en conjunto. Este pacto fue firmado por Carlos III en San Ildefonso y por Luis XV en Versalles, y fue revisado en 1768, siete años más tarde, para ampliar aspectos ligados a la navegación y el comercio de ultramar.
El Tratado de Aranjuez de 1779 fue una renovación del pacto anterior, por el propósito de Carlos III de intervenir en la Guerra de Independencia de Estados Unidos para recuperar de Inglaterra Menorca, Gibraltar y Florida. El proyecto final, no explícito en el texto del tratado, era, una vez vencida Inglaterra por los americanos, invadirla en un momento de especial debilidad. Pero eso, como es sabido, jamás llegó a ocurrir. Ciertamente, Menorca y Florida volvieron a los dominios españoles, pero poco más. Francia pretendía expulsar a los británicos de Terranova, obtener libertad de comercio en la India y desplazar a los ingleses de Senegal, cosa que no lograría hasta mediados del siglo xix.
Otras efemérides de este día:
580: Consagración de la iglesia toledana de Santa María, núcleo espiritual del reino.
1204: La Cuarta Cruzada, proclamada por Inocencio III, logra conquistar Constantinopla.
1904: Apuñalamiento de Antonio Maura, que logra sobrevivir.
1931: Elecciones municipales que darán paso a la Segunda República.
1961: El soviético Yuri Gagarin se convierte en el primer hombre lanzado al espacio.

sábado, 11 de abril de 2015

11 de abril de 1713, se firma la Paz de Utrech, conjunto de acuerdos a los que llegaron los países europeos después de la guerra de Sucesión española.

El Tratado de Utrecht, fue realmente un conjunto de tratados firmados por todos los Estados contendientes en la Guerra de Sucesión Española entre los años 1713 y 1715, en la ciudad holandesa de Utrecht, que pusieron fin a la guerra, aunque después continuaron las hostilidades en Cataluña hasta su conquista definitiva por Felipe V en septiembre de 1714 .
Como balance final de los tratados, los países aceptaron acuerdos que cambiaron de forma total el mapa de Europa: Gran Bretaña obtuvo Menorca y Gibraltar, cedidas por España así como el monopolio de treinta años para traficar con esclavos negros con la América española y el “navío de permiso”, que fue una puerta abierta al contrabando inglés.
Las Provincias Unidas de Holanda recibieron una serie de fortalezas en el norte de los Países Bajos españoles cedidas por España, mientras Portugal obtuvo la devolución de la Colonia del Sacramento, ocupada por los españoles durante la guerra.
Austria obtuvo los Países Bajos españoles, el Milanesado, Nápoles, Flandes y Cerdeña , mientras
Francia se comprometió a demoler las fortificaciones de Dunquerque y cegar su puerto, obteniendo definitivamente el principado de Orange, en la Provenza.
Felipe V obtuvo el reconocimiento como rey de España y las Indias, por todos los países firmantes, estableciéndose una cláusula que prohíbe que el trono de España y el de Francia sean una misma persona.
Las tropas austriacas se comprometieron a evacuar Cataluña, lo que realizaron el 30 de junio de 1713 y partir de este momento empezó una guerra desigual que se prolongó casi catorce meses, concentrada en Barcelona, además de algunos grupos de fusileros dispersos por el país.
El punto de inflexión se produjo cuando las tropas felipistas rompieron el sitio de Barcelona el 11 de septiembre del 1714, mientras Mallorca, Ibiza y Formentera cayeron en julio de 1715.
La gran beneficiaria fue Gran Bretaña que, además de sus ganancias territoriales, obtuvo enormes ventajas económicas al romper el monopolio comercial de España con sus colonias y frenar las ambiciones territoriales de Luis XIV de Francia, mientras este país sufrió graves dificultades económicas por los costes de la guerra.
El equilibrio de poder terrestre quedó asegurado, pero en el mar, Gran Bretaña empezó a amenazar el control español del Mediterráneo con sus bases de Menorca y Gibraltar, consiguiendo que la paz de Utrecht hiciera posible para ella asumir el papel de árbitro europeo, manteniendo un equilibrio territorial basado en su hegemonía marítima.
La gran perdedora fue España para la que la paz de Utrecht supuso, el fin de la posición dominante que había ostentado en Europa desde principios del siglo XVI.

viernes, 10 de abril de 2015

10 de abril de 1811, el pueblo de La Nava -Huelva – es ocupado por las tropas francesas que matan a su alcalde Robustiano Carvajal Arellano, destacado participante en la lucha de guerrillas

Un ejemplo singular dentro de la Guerra de la Independencia ocurrido en la provincia de Huelva, lo representó el guerrillero Robustiano Carvajal Arellano, más conocido también por el ‘Tiznao de La Nava’.
El Martes Santo de 1811, las tropas francesas se desplazaban desde la base que tenían en la Prefectura de Aracena por el camino real de Sevilla a Cortegana, cuando una compañía se desvío hacia La Nava y una vez allí, como era costumbre entre los invasores franceses, los soldados asaltaron el Ayuntamiento y lo quemaron con todos los archivos municipales.
Después asaltaron también el pósito municipal – depósito de víveres cuya función primordial consistía en realizar préstamos de cereal en condiciones módicas a los vecinos necesitados – saqueando todo su contenido y llevándose el pan, el queso y el vino de los pobres que estaba preparado para repartirse con ocasión de la romería de Nuestra Señora de las Virtudes, así como el escaso grano que aún quedaba de la última cosecha.
“El Tiznao de la Nava”, quiso vengar la afrenta al pueblo y con su amplia experiencia guerrillera, atacó a los franceses, infringiendo numerosas bajas a sus tropas en el Puerto de los Arriscaderos, aunque estos acabaron por apresarle con su escasa partida de hombres y, ante todos los vecinos del pueblo fue fusilado sin juicio, siendo forzados los vecinos de La Nava a presenciar como espectadores la ejecución del Tiznao y los suyos en el llano de la “dehesa de la ermita”, casi a la misma hora en que estaba previsto el reparto del pan, queso y vino entre los visitantes y los pobres del pueblo.
Desde ese momento, el municipio de la Nava mantuvo la guerra a muerte contra Francia y cuando en 1815, se firmó la paz hispano-francesa, el rey Fernando VII comunicó a todos los ayuntamientos de España que la guerra había terminado.
Si embargo, el entonces alcalde de La Nava respondió también por carta al rey en la se que decía que “él era muy libre de firmar la paz”, pero que su pueblo no lo haría hasta que, al menos, los franceses repusieran “el pan, el queso y el vino” que les habían robado.
La Nava, que en la actualidad cuenta con poco más de trescientos habitantes, está llevando a cabo, iniciativas entre las que destacan los preparativos para la “firma de la paz con Francia”, con la presencia de una representación diplomática de aquel país, además de autoridades provinciales y autonómicas por el interés del hecho desde el punto de vista histórico y cultural.
¡Y luego dicen, que solo los “maños” son tozudos…!

jueves, 9 de abril de 2015

9 de Abril de 1904: Fallece Isabel II, la Reina «de los tristes destinos»

9 de Abril de 2011 - 09:10:13 - Pedro García Luaces - 0 comentarios
María Isabel Luisa de Borbón (1830-1904) reinó en España como Isabel II entre 1833 y 1868. Para ello fue necesario promulgar la Pragmática Sanción, que derogaba la Ley Sálica, de modo que una mujer pudiese ocupar el trono. En realidad, esta célebre ley había sido dictada secretamente por Carlos IV en 1789, y en 1830 la había hecho pública Fernando VII para garantizar los derechos de su hija. El hermano de Fernando, el infante Carlos María Isidro de Borbón, quien, rigiendo la Ley Sálica, hubiese sido el primero en la línea sucesoria, con el apoyo de los absolutistas, se alzó en armas, dando lugar a la primera de las tres guerras civiles llamadas «carlistas», que se prolongaron hasta 1876.
María Cristina de Borbón, madre de Isabel II, asumió la regencia en la minoría de edad de su hija, siendo desplazada entre 1840 y 1843 por el general Espartero. A la caída de éste y para evitar un nuevo periodo de inestabilidad, Isabel fue declarada mayor de edad a los trece años. Cuando tenía dieciséis, el gobierno de Narváez acordó casarla con su primo, el infante don Francisco de Asís de Borbón, duque de Cádiz, con quien tuvo nueve hijos. El reinado de Isabel fue cambiante, en él se sucedieron gobiernos de distinto signo y tuvieron origen no pocas taras posteriormente extendidas, como la corrupción política. En 1868, la Reina, llamada «de los tristes destinos», fue derrocada por un golpe de Estado, bautizado como la «revolución gloriosa» o simplemente «la Gloriosa», y se exilió en Francia, donde abdicó, en 1870, en favor de su hijo Alfonso XII, quien no reinó hasta la Restauración de 1874, debida al general Martínez Campos tras el paso por el trono de Amadeo de Saboya y por el poder de la Primera República. En París vivió Isabel hasta su muerte, el 9 de abril de 1904, reinando ya su nieto, Alfonso XIII, entonces con sólo dieciocho años.
Otras efemérides de este día:
1553: Fallece el médico y literato Rabelais.
1609: Tregua de los Doce Años con los Países Bajos.
1809: Muere Alejandro Malaspina.
1865: Termina la Guerra de Secesión tras la victoria del general Grant ante el general Lee en Appomattox.
1947: Se publica en la prensa el manifiesto de Estoril, que se opone a la Ley de Sucesión franquista.

miércoles, 8 de abril de 2015

8 de abril de 1906, se produce con la firma el día anterior, el “Pacto de Algeciras”, que otorga a Francia y España poder supremo sobre Marruecos.

La llamada Conferencia Internacional de Algeciras tuvo lugar en esta ciudad española entre el 16 de enero y el 7 de abril de 1906 y su objetivo fue solucionar la llamada primera crisis marroquí, que enfrentaba a Francia con Alemania.
Dicha crisis había surgido en 1904 con motivo del acuerdo suscrito entre Francia y España, con la anuencia del Reino Unido, para delimitar las zonas de Marruecos sobre las que las dos primeras ejercerían su protectorado.
Los alemanes mostraron su disconformidad con este pacto, al estar interesados en tener un protectorado propio en Marruecos, alegando la enorme deuda del sultán con bancos alemanes y el interés de comerciantes germanos en desarrollar actividades en suelo marroquí.
En visto de ello, iniciaron una ofensiva diplomática que culminó con la visita a Tánger del káiser Guillermo II, que anunció su defensa de la independencia marroquí y exigió la convocatoria de una reunión de las potencias afectadas por la situación del sultanato, lo cual implicaba una crítica a los intereses coloniales de Francia en la región.
Se barajaron como sedes las ciudades de Tánger y Madrid, aunque finalmente se designó Algeciras, por ser un lugar equidistante entre Madrid y Rabat, celebrándose las sesiones en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Algeciras, asistiendo; Alemania, Francia, España, Marruecos, Reino Unido, Imperio Austrohúngaro, Estados Unidos, Bélgica, Italia, Países Bajos, Rusia, Portugal y Suecia.
España adquirió obligaciones para ejercer un protectorado en el norte de Marruecos, que quedó designado como “Marruecos español” y a Francia le correspondió el sur, lo cual dejó al Imperio Alemán sin alguna ganancia colonial tangible al final de la Conferencia.
La ambición alemana causó que Gran Bretaña apoyara las pretensiones francesas, pues desconfiaba que Alemania ganase una posición colonial en Marruecos, pensando en Gibraltar y la posibilidad que la Marina alemana instalase una base en el Mediterráneo, reduciendo la situación privilegiada de la Armada inglesa.
Desgraciadamente, los acuerdos no terminarían con el conflicto ya que otra vez se reprodujo en 1911cuando estalló la “segunda crisis marroquí” originada tras la acusación alemana de que Francia había incumplido el Acta de Algeciras.
El envío de un buque de guerra alemán a Agadir para hacer valer sus exigencias territoriales, desencadenó esta nueva crisis internacional, en la que Francia se doblegó a las pretensiones alemanas, cediendo parte del Congo a cambio de total libertad en Marruecos.
Sin embargo nada se consiguió, pues se exaltaron los ánimos nacionalistas franceses y alemanes y se despejó el camino hacia la Primera Guerra Mundial.

martes, 7 de abril de 2015

7 de abril de 1823, atraviesa la frontera española el Ejército francés conocido como “los cien mil hijos de San Luis”, para imponer al rey Fernando VII en el trono.

Tras la finalización de la Guerra de la Independencia, volvió a España el rey Fernando VII en 1814 , uno de cuyos primeros actos de gobierno fue la abolición de la Constitución del 1812 y la restauración del régimen absolutista, con el inicio de la persecución sistemática de todos los liberales.
Sin embargo, en 1820 se produjo un levantamiento liberal para adoptar de nuevo la Constitución de 1812, dando lugar a un proceso conocido como “Trienio Liberal”, donde los liberales se impondrán durante tres años.
Pero en toda Europa, tras la derrota de Napoleón, ya habían vuelto a reinstaurar las monarquías absolutas y veían con recelo el régimen liberal español, por lo que los países que habían sido miembros de la Santa Alianza – Prusia, Rusia y Austria, a los que se unió Francia – decidieron intervenir en España.
En enero de 1823, el rey francés Luis XVIII en la apertura de las Cámaras, anunció que “cien mil franceses estaban dispuestos a marchar invocando al Dios de San Luis para conservar en el trono de España a un nieto de Enrique IV”.
Pronto el ejército francés comenzó a prepararse y el 7 de abril, encabezado por el Duque de Angulema, 95.062 soldados, formados en cuatro cuerpos y uno de reserva entraron en España.
El objetivo fundamental era terminar con los liberales y aunque las fuerzas españolas leales se enfrentaron con los franceses en Cataluña al mando de Francisco Espoz y Mina, al no haber apenas reacción popular de apoyo, debieron retirarse.
Con el avance de Angulema, el Gobierno y las Cortes decidieron trasladarse a Sevilla, instando a Fernando VII que les acompañase y el 10 de abril de 1823 llegó la familia real a la ciudad
El ejército francés ocupó Madrid sin resistencia y los absolutistas decidieron nombrar una Regencia., mientras las tropas siguieron hacia Andalucía en persecución de los liberales.
Hasta el 11 de junio Sevilla fue la capital de España de facto, pero la llegada de las tropas francesas obligó al gobierno a trasladarse a Cádiz, llevándose al monarca con ellos.
Cádiz fue sitiada y bombardeada, pero no pudieron tomarla, aunque destruyeron las fortalezas que la protegían y al no recibir refuerzos, se llegó a un pacto con Fernando VII, según el cual el rey saldría y, a cambio de rendir la plaza, prometería defender la libertad alcanzada por los españoles con la Constitución de 1812 .
Fernando VII en efecto salió de la ciudad, pero de inmediato – como correspondía al rey felón – se unió al invasor y el mismo día decretó la abolición de todas las normas aprobadas durante los tres años anteriores, dando fin al Trienio Liberal.