martes, 7 de abril de 2015

7 de abril de 1823, atraviesa la frontera española el Ejército francés conocido como “los cien mil hijos de San Luis”, para imponer al rey Fernando VII en el trono.

Tras la finalización de la Guerra de la Independencia, volvió a España el rey Fernando VII en 1814 , uno de cuyos primeros actos de gobierno fue la abolición de la Constitución del 1812 y la restauración del régimen absolutista, con el inicio de la persecución sistemática de todos los liberales.
Sin embargo, en 1820 se produjo un levantamiento liberal para adoptar de nuevo la Constitución de 1812, dando lugar a un proceso conocido como “Trienio Liberal”, donde los liberales se impondrán durante tres años.
Pero en toda Europa, tras la derrota de Napoleón, ya habían vuelto a reinstaurar las monarquías absolutas y veían con recelo el régimen liberal español, por lo que los países que habían sido miembros de la Santa Alianza – Prusia, Rusia y Austria, a los que se unió Francia – decidieron intervenir en España.
En enero de 1823, el rey francés Luis XVIII en la apertura de las Cámaras, anunció que “cien mil franceses estaban dispuestos a marchar invocando al Dios de San Luis para conservar en el trono de España a un nieto de Enrique IV”.
Pronto el ejército francés comenzó a prepararse y el 7 de abril, encabezado por el Duque de Angulema, 95.062 soldados, formados en cuatro cuerpos y uno de reserva entraron en España.
El objetivo fundamental era terminar con los liberales y aunque las fuerzas españolas leales se enfrentaron con los franceses en Cataluña al mando de Francisco Espoz y Mina, al no haber apenas reacción popular de apoyo, debieron retirarse.
Con el avance de Angulema, el Gobierno y las Cortes decidieron trasladarse a Sevilla, instando a Fernando VII que les acompañase y el 10 de abril de 1823 llegó la familia real a la ciudad
El ejército francés ocupó Madrid sin resistencia y los absolutistas decidieron nombrar una Regencia., mientras las tropas siguieron hacia Andalucía en persecución de los liberales.
Hasta el 11 de junio Sevilla fue la capital de España de facto, pero la llegada de las tropas francesas obligó al gobierno a trasladarse a Cádiz, llevándose al monarca con ellos.
Cádiz fue sitiada y bombardeada, pero no pudieron tomarla, aunque destruyeron las fortalezas que la protegían y al no recibir refuerzos, se llegó a un pacto con Fernando VII, según el cual el rey saldría y, a cambio de rendir la plaza, prometería defender la libertad alcanzada por los españoles con la Constitución de 1812 .
Fernando VII en efecto salió de la ciudad, pero de inmediato – como correspondía al rey felón – se unió al invasor y el mismo día decretó la abolición de todas las normas aprobadas durante los tres años anteriores, dando fin al Trienio Liberal.

lunes, 6 de abril de 2015

6 de Abril de 1538: Pizarro derrota a Almagro en la batalla de Las Salinas

6 de Abril de 2011 - 09:10:12 - Pedro García Luaces - 1 comentario
El 6 de abril de 1538 Francisco de Pizarro derrotaba a su antiguo socio, Diego de Almagro, en la batalla de las Salinas. Poco después, Almagro sería juzgado y ajusticiado. Nada parecía apuntar a un desenlace semejante cuando Hernando Pizarro partió hacia España para entregar el quinto real del tesoro de Atahualpa. Llevaba un encargo de Almagro para el emperador, una gobernación propia similar a la de los Pizarro. Carlos V le concedió 200 leguas al sur de las tierras del extremeño, que amplió con otras 70 leguas por sus méritos en la conquista. Al regreso de Hernando, Francisco Pizarro y sus hermanos siguieron conquistando y fundando ciudades, primero la riquísima Cuzco, de la que se hizo cargo como gobernador Almagro, y más tarde la ciudad de los Reyes, que será la capital Lima.
Como Almagro cuenta con sus propios límites para la conquista, Pizarro envía a sus hermanos a recuperar el gobierno de Cuzco y allí se encuentran a un reticente Almagro que de mala gana pone rumbo a Chile, tierra conocida pero aún sin explorar en profundidad. A Almagro no le gustó nada Chile, el paso de los Andes resultó ser durísimo, las tierras parecían poco fértiles y los araucanos hostiles y poco dados a la extracción de metales. Parecía una conclusión precipitada, pero Almagro se dejó convencer por sus capitanes, que deseaban volver a Cuzco, y quiso creer que Pizarro le había engañado sobre los límites y que la rica ciudad le correspondía por derecho. De modo que Almagro regresó a Cuzco y, aprovechando el ataque simultáneo del Manco Yupanqui a las ciudades de Cuzco y Lima, tomó la plaza a la fuerza apresando a los hermanos de Pizarro, Gonzalo y Hernando. Fue un fraile mercedario de apellido Bobadilla quien tuvo que arbitrar la pugna dando razón a los Pizarro, pero Almagro se negó a dejar la ciudad. Liberó a Hernando Pizarro tras obtener de él una fianza en oro y le obligó a rendirle homenaje.
En abril de 1548 el propio Hernando comandaba el ejército de pizarristas que derrotaba a los «chilenos» en la batalla de las Salinas. Almagro fue sometido a un juicio que se prolongará por tres meses y arrastrará un sumario de más de mil folios. Será condenado a muerte y ejecutado pocos días después. La batalla de las Salinas abriría un periodo de pugnas civiles entre conquistadores que habría de durar quince años.
Otras efemérides de este día:
1243: Fernando III confirma los privilegios concedidos en 1218 al Estudio General de Salamanca. Está considerado el acto fundacional de la Universidad de Salamanca.
1732: Nace el botánico Celestino Mutis.
1792: Real Decreto autorizando la publicación del Diario de Barcelona, decano de la prensa diaria española.
1814: Proclamación del rey Luis XVIII de Francia.
1917: Estados Unidos declara la guerra a Alemania en el marco de la Primera Guerra Mundial.

domingo, 5 de abril de 2015

5 de Abril de 1648: Juan José de Austria, el último soldado español

5 de Abril de 2011 - 15:09:58 - Pedro García Luaces - 0 comentarios
El 5 de abril de 1648 Juan José de Austria lograba sofocar la revuelta de Masaniello, en Nápoles. Tenía dieciocho años y se trataba de su primera acción militar de relevancia. Don Juan José era hermano bastardo del monarca, Carlos II. Había nacido fruto de los amores de Felipe IV y la actriz María Calderón, que actuaba en el Corral de la Cruz, muy frecuentado por el monarca. Como el Rey no conseguía heredero varón, decidió reconocer al hijo de «La Calderona» en previsión de futuros problemas sucesorios. Don Juan José de Austria fue educado en la corte, donde recibió instrucción militar y política que pronto pondría en práctica, convirtiéndose en la primera personalidad del reinado de Carlos II y el último gran general de la dinastía Habsburgo. Don Juan permanecería como virrey de Nápoles hasta 1651, siendo su siguiente destino Cataluña, donde lograría hacerse muy querido por su humildad y nobleza. Entre 1656 y 1659 sería virrey de los Países Bajos, donde sufriría sus primeras derrotas y experimentaría el profundo desgaste y la complejidad de este destino. No le iría mucho mejor en Portugal, donde su intento por recuperar el territorio para España no pasó de un prometedor inicio. Don Juan era, en efecto, el general más distinguido de su época y, sin embargo, su padre no quiso darle mayor reconocimiento político, lo que provocó la frustración del joven y un esfuerzo exagerado por emular las hazañas de su homónimo, también natural, el que fuera héroe de Lepanto, don Juan de Austria. Con la muerte de Felipe IV y ante la minoría de edad de su hermanastro, don Juan José padeció el desprecio de su madrastra, doña Mariana de Austria. Conoció el destierro y emprendió desde Cataluña una campaña mediática contra la regente y su valido, el padre Nithard, que coronó con una marcha golpista que llegaría a las mismas puertas de Madrid y terminaría con la expulsión del jesuita alemán. No cesó la presión de don Juan sobre su sucesor, Fernando de Valenzuela, ni contra los manejos de la regente, a quienes logró derribar entrando triunfalmente en Madrid y reuniéndose con su hermanastro en el Jardín del Buen Retiro en enero de 1677. El deseado encuentro entre hermanos presagiaba una inyección de vitalidad en un gobierno deprimido, pero no fue así. La política reformista iniciada por don Juan José fue un desastre para la economía. Dos años y medio después de aquella aparición redentora, don Juan fallecía ante la más absoluta indiferencia de su pueblo.
Otras efemérides de este día:
713: Primer pacto de sometimiento de la historia de Al-Ándalus entre Abd-Al-Aziz, hijo de Musa, y el conde visigodo Teodomiro.
1250: En la Séptima Cruzada las huestes de San Luis se ven obligadas a rendirse ante el desbordamiento del Nilo.
1818: Decisiva victoria de los independentistas sobre los españoles en Maipú, que permite la emancipación de Chile.
1938: Guerra Civil española. Tras la entrada de las primeras tropas nacionales en tierras catalanas, Franco declara abolido el Estatuto de Cataluña.
1979: El jefe del Gobierno camboyano, Pol Pot, huye al extranjero ante las tropas vietnamitas.

sábado, 4 de abril de 2015

4 de abril de 1453, por orden del rey Juan II es apresado el condestable de Castilla, don Álvaro de Luna.

Fue un noble castellano Condestable de Castilla y valido del rey Juan II de Castilla, cuyo padre murió cuando tenía siete años, desconfiándose de su paternidad, pues su madre tuvo otros hijos con diferentes hombres, entre ellos Juan de Cerezuela, al que Álvaro encumbraría hasta arzobispo de Toledo.
Introducido en la corte como paje de Juan II, logró pronto una gran ascendiente sobre el rey que lo tenía en alta consideración, lo que la superstición de la época atribuyó a un hechizo, pero la verdad es que era un maestro en todos los talentos que el rey admiraba: buen caballero, habilidoso guerrero, buen poeta y elegante prosista.
Álvaro de Luna, fue la figura central en la Castilla de su época, llevando a cabo una alianza con la pequeña nobleza, ciudades, bajo clero y judíos, para oponerse a la oligarquía nobiliaria castellana y a los infantes de Aragón, lo que estos no le perdonarían jamás.
En 1431 inició una guerra para reconquistar Granada, pero la rebeldía de los nobles y la indolencia del rey frustraron el proyecto, diciéndose también que no la conquistó porque fue sobornado por los moros entregándole un carro de higos, cada uno de los cuales llevaba una moneda de oro dentro.
En ese momento su poder era inmenso, pero solo se basaba en el afecto del rey y la segunda esposa de este, Isabel de Portugal, madre de Isabel la Católica, temerosa de su poder y conocedora de sus intrigas y algunos asesinatos, se alió con los nobles e intrigó ante su marido para prescindir del favorito.
Finalmente en 1453, Juan II cedió, siendo detenido el 4 de abril en Burgos y trasladado a Valladolid, donde fue juzgado y condenado en un juicio que fue una parodia de justicia, sin respetar reglas ni procedimientos, siendo sentenciado a ser degollado públicamente acusado de tiranía, usurpación de la corona y enriquecimiento personal, siéndole confiscados todos sus bienes.
Junto a la Plaza del Mercado se levantó el cadalso con una cruz y dos teas encendidas a los lados y con la plaza llena de ciudadanos expectantes,el condenado con gallardía subió al cadalso, ofreciéndose al verdugo que le degolló primero y decapitó después entre los rezos de los frailes asistentes, mostrando luego su cabeza en lo alto de un palo donde permaneció nueve días, mientras el cuerpo fue retirado el tercero.
Como era costumbre, junto al cadalso se colocó una bandeja de plata para recoger limosnas para pagar su entierro, que en esta ocasión se llenó completamente, siendo el cuerpo trasladado por los frailes hasta la iglesia de San Andrés, una ermita extramuros de la ciudad, en donde se daba enterramiento a ajusticiados y malhechores.
Se ha especulado mucho acerca de la íntima amistad que unía al rey con Álvaro, e intelectuales como Gregorio Marañón han sostenido que el valido, mantenían relaciones homosexuales con el monarca.

1883: Colocación de la primera piedra de la catedral de la Almudena

4 de Abril de 2011 - 09:10:12 - Pedro García Luaces - 0 comentarios
El 4 de abril de 1883 se colocaba la primera piedra de la catedral de La Almudena, el último de los grandes templos europeos. Hasta entonces, la iglesia mayor de Madrid era la de Santa María, una situación calificada de «muy indecente» por el gran arquitecto Juan de Herrera, que propuso la construcción de una gran catedral al estilo de San Pedro del Vaticano. No se construiría esa gran catedral en el siglo xvii y tampoco en el xviii. Tuvo que ser Alfonso XII, en las postrimerías del siglo xix, quien cediese unos terrenos junto al Palacio de Oriente para la construcción de una catedral digna de una gran diócesis y una gran capital.
El primer proyecto fue diseñado por el marqués de Cubas y conforme a su traza se colocaría la primera piedra en 1883. Se trataba de un diseño de estilo neogótico que nunca llegó a ser levantado puesto que el marqués murió nada más terminarse la cripta, que pretendía ser un panteón para nobles y grandes de España. A la muerte de Cubas se hizo cargo de las obras el arquitecto Repullés y Vargas, que introdujo bastantes modificaciones aunque siguió en lo esencial el proyecto del marqués. Las obras avanzaban muy lentamente, sobre todo por la falta de fondos. A Repullés le sustituiría Juan Moya, que se haría cargo del proyecto hasta el parón obligado de la Guerra Civil.
En 1944 las autoridades decidieron convocar un concurso público con el objetivo de encontrar un proyecto atrayente, que fuese capaz de aprovechar lo ya construido y darle un acabado digno, renunciando al costoso diseño del marqués de Cubas. Ganaron el concurso los arquitectos Fernando Chueca y Carlos Sidro, con un diseño que solventaba los problemas de continuidad y lograba reducir volúmenes. En 1950 se reiniciaron las obras con Chueca al mando y diez años después se terminaba la fachada principal y las cubiertas de las naves. Durante las siguientes cuatro décadas Chueca fue rehaciendo sus propios diseños, adaptándolos a las dificultades de forma y, sobre todo, de fondos, para terminar una catedral que mezcla estilos neogóticos, renacentistas y neo­clásicos. La odisea del último gran templo moderno pone de manifiesto el milagro de las grandes catedrales, obras prodigiosas del ingenio humano levantadas con absoluta carencia de recursos para mayor honra de Dios.
Otras efemérides de este día:
636: Muere San Isidoro de Sevilla.
1284: Fallece Alfonso X y le sucede su hijo Sancho IV El Bravo, pese a haber sido maldito y desterrado.
1609: Felipe III expulsa finalmente a los moriscos de Castilla, Aragón y posteriormente (22 de septiembre) de Valencia, donde habrá revueltas. Su padre nunca llegó a hacerlo.
1849: Austria incorpora Hungría a su Imperio, lo que daría lugar en 1867 al Imperio austrohúngaro.
1935: Recepción de Colette en la Real Academia Francesa.

viernes, 3 de abril de 2015

3 de abril de 1493, Cristóbal Colón inicia viaje a Barcelona para ser recibido con todos los honores por los Reyes Católicos, al volver del nuevo continente descubierto.

La expedición comandada por Colón y formada por la Pinta, la Niña y la Santa María, avistó la isla de Guanahaní el 12 de octubre de 1492 y entretanto, los Reyes Católicos principales valedores de Colón – sobre todo Isabel -se encontraban en Barcelona, negociando con los franceses la devolución a la corona de Aragón del Rosellón y la Cerdeña.
En diciembre, casi dos meses después, mientras Colón navegaba por el Caribe, el campesino Juan de Cañamares atentó contra el rey Fernando en la escalinata de la Plaza del Rey de Barcelona y aunque el rey logró reponerse de la herida, precisó de un tiempo de convalecencia, por lo que la corte permaneció en la ciudad condal hasta que Fernando se hallase totalmente restablecido.
Cristóbal Colón regresó a la península en marzo de 1493, eufórico pues el almirante creía haber alcanzado el continente asiático navegando desde Occidente, cuando en realidad había descubierto otro continente desconocido para los europeos, y al conocer la ubicación de la corte, inició camino hacia la ciudad condal al objeto de rendir pleitesía y dar cuenta a los soberanos de su hazaña..
En el mes de abril, Colón fue recibido por los Reyes en Barcelona en una solemne recepción, sin que se sepa con certeza que día fue realmente el que entró en la ciudad, pues algunos autores hablan de mediados o finales de del mes de abril, como tampoco se conoce el lugar exacto donde dicha recepción se produjo, pudiendo ser en el Salón del Tinell, en el centro de Barcelona, o en el monasterio de San Jerónimo de la Murtra, en Badalona; aunque también puede ser que la comitiva de Colón visitara ambos lugares.
Según dicen las crónicas; el almirante presentó a los reyes: “el oro y las cosas que traía del otro mundo; y ellos y cuantos estaban delante se maravillaron mucho en ver que todo aquello, excepto el oro, era nuevo como la tierra donde nacía. Loaron los papagayos, por ser de muy hermosos colores: unos muy verdes, otros muy colorados, otros amarillos, con treinta pintas de diversa color; y pocos de ellos parecían a los que de otras partes se traen. Las hutias o conejos eran pequeñitos, orejas y cola de ratón, y el color gris. Probaron el ají, especia de los indios, que les quemó la lengua, y las batatas, que son raíces dulces, y los gallipavos, que son mejores que pavos y gallinas. Marvilláronse que no hubiese trigo allá, sino que todos comiesen pan de aquel maíz. Lo que más miraron fue los hombres, que traían cercillos de oro en las orejas y en las narices, que ni fuesen blancos, ni negros, ni loros, sino como triciados o membrillos cochos”
Los seis indios que Colón presentó en la Corte se bautizaron, siendo padrinos el rey, la reina y el príncipe don Juan, según hizo constar en su crónica, Francisco López de Gomara en el siglo XVI.

1541: Testamento de Fernando de Rojas

3 de Abril de 2011 - 09:10:12 - Pedro García Luaces - 0 comentarios
Tras largos debates sobre la identidad del autor de La Celestina o Tragicomedia de Calisto y Melibea, se ha establecido que suya es la escritura de la célebre obra. Rojas procedía de una familia de conversos, pero no judaizante, como sostuvieron algunos teóricos, a pesar de la carencia de pruebas documentales en la Inquisición. Nació alrededor de 1470 y murió en Talavera de la Reina, de la que había sido alcalde, en 1541. Estudió en Salamanca, fue bachiller en leyes y redactó el libro por el que ha entrado en la historia teniendo alrededor de veinticinco años. No se le conoce ninguna otra incursión en la literatura ni sus contemporáneos hacen mención de él, a pesar de que a su muerte existían ya treinta y dos ediciones de La Celestina, que, no obstante ello, no tuvo la popularidad de El Quijote o del Guzmán de Alfarache. En Talavera, donde además de alcalde fue letrado, conoció y se casó con Leonor Álvarez, descendiente también de conversos y a cuyo padre sí procesó la Inquisición, que lo tenía por criptojudío o judaizante, y que pidió a su entonces futuro yerno que fuese su defensor. Pero Rojas se negó. Lo cierto es que nada en La Celestina hace pensar en un autor judío o judaizante, ni se encuentra en ella argumento alguno que lleve a la idea de que ése fuera un tema que le preocupara.
Es posible que, como ha ocurrido otras veces en la historia de la literatura, Fernando de Rojas no tuviese en particular estima su condición de escritor, teniendo en cuenta que no reincidió en su madurez y que en su testamento, firmado el 3 de abril de 1541, cinco días antes de su muerte, y que incluye un detallado catálogo de su biblioteca, sólo figure un ejemplar de La Celestina, de las tantas ediciones ya existentes. En cambio, Rojas legaba solemnemente a su primogénito Francisco, también abogado, sus libros de Derecho, así como el conjunto de los «profanos» a su esposa. Al parecer, le enorgullecía más su carrera en la judicatura, incluida esa alcaldía que le habilitaba para dirimir pleitos, que su patrimonio literario. Pasó mucho tiempo antes de que los académicos otorgaran a laTragicomedia de Rojas su merecido lugar en las letras españolas.
Otras efemérides de este día:
1507: Martín Lutero es ordenado sacerdote.
1559: Paz de Coteau-Cambresis entre Enrique II, Felipe II y el Ducado de Saboya.
1682: Muere Murillo.
1725: Nace en Venecia el conquistador y aventurero Jacob Casanova.
1948: España queda fuera del Plan Marshall vetada por Truman.

jueves, 2 de abril de 2015

2 de abril del 801, Barcelona se rinde ante las tropas francas de Luis “el Piadoso”.

El reino franco venía sufriendo ataques y saqueos por parte de normandos al norte; árabes al sur y al este los Ávaros de Hungría y por eso decidieron crear unos “estados tapón” que frenasen estas correrías, las llamadas “Marcas”, fronteras que se auto defendiesen a sí mismas, al mando de un conde o un marqués, que en Hispania sería la Marca Hispánica ocupando las actuales Cataluña, Aragón y Navarra.
La idea fue en un principio conquistar hasta el Ebro, para luego continuar hacia toda la península, uno de los sueños de Carlomagno que parecía factible.
En el año 777, representantes árabes ofrecieron a Carlomagno, la ciudad de Zaragoza a cambio de ayuda contra el gobierno de Córdoba y el rey en persona llevó a cabo una expedición, siendo traicionado por los musulmanes que se negaron a entregarla, por lo que ordenó la retirada de sus tropas, sufriendo la destrucción de parte de su ejército en una emboscada en los desfiladeros de Roncesvalles,
Pero como los saqueos sarracenos continuaban, tras la entrega el 785 de la ciudad de Girona para huir del dominio musulmán, se establece la primera Marca hasta el río La Tordera y a finales del 800 se reúne un gran ejército para tomar Barcelona, en un largo asedio de seis meses.
Finalmente la ciudad decide entregarse, lo cual se realizó mediante una capitulación pactada, y tras la conquista a los habitantes árabes y bereberes se les otorgó un plazo de tiempo para abandonarla, estableciéndose en Sant Boi de Llobregat, mientras la conquista de Barcelona, producía una gran impresión en todo occidente cristiano.
Para los habitantes cristianos se garantizó el respeto a sus propiedades, el uso de su propia ley, la facultad de juzgarse entre ellos mismos y la exención de impuestos, fortificándose toda la zona hasta el río Llobregat, para salvaguardar el camino hacia la ciudad y reforzar la frontera.
Luis el Piadoso intentó entonces conquistar hasta Tortosa, para delimitar la frontera en el delta del Ebro, pero sus esfuerzos resultaron inútiles, nombrándose el conde Berá de origen franco, como primer conde de Barcelona.
Tras la toma de 801, la ciudad volvió a caer en manos sarracenas por un breve periodo de tiempo siendo atacada en diversas ocasiones, aunque la mayor parte del tiempo permaneció en poder de los cristianós y que no fue hasta el año 985 en que sería tomada y destruida esta vez por Almanzor.

1767: La colonización de Sierra Morena con seis mil católicos suizos

2 de Abril de 2011 - 09:10:01 - Pedro García Luaces - 0 comentarios
El 2 de abril de 1767 se autorizaba la entrada en España de 6.000 colonos católicos procedentes de Suiza, Alemania y Centroeuropa para poblar Sierra Morena. Carlos III había impulsado esta medida debido a la falta de seguridad de los viajeros que emplea­ban la carretera general de Andalucía a su paso por Despeñaperros, una región completamente despoblada que era tramo habitual para el bandidaje. En 1766 el Rey aceptó la propuesta de Johannes Caspar von Thurriegel, un oficial bávaro que se comprometía a traer a España seis mil colonos, la mayoría procedentes de Alemania y Flandes; las únicas condiciones que se les exigía era que fueran católicos, labradores o artesanos y pacíficos ciudadanos. Se les prometía un lote de tierras, utensilios para labranza, unas cabezas de ganado y 326 reales de vellón, una oferta más que atrayente para una Europa en recesión.
Carlos III designó como responsable de la ocupación al superintendente Pablo de Olavide, que fue el encargado de la redacción del Fuero de Nuevas Poblaciones (1767). Este fuero fijaba el número de familias que debían vivir en cada núcleo, la distancia entre las poblaciones y la prohibición de establecer, por ejemplo, comunidades religiosas y centros de enseñanza medios o superiores, pues no querían que los recién llegados abandonasen las tierras para iniciar una vida religiosa o una carrera liberal en la ciudad.
Pablo de Olavide y Jáuregui fue uno de los más importantes reformistas ilustrados de la España de Carlos III. Escritor, jurista y político limeño, a los diecisiete años era doctor en Teología y Derecho. En España ingresó en la corte empujado por los vientos ilustrados que movían al monarca. Además de poblar Sierra Morena, reorganizó urbanísticamente Sevilla, promovió el teatro, renovó las administraciones y la educación, minoró el latifundismo agrario... Investigado por la Inquisición fue acusado de herejía y condenado a ocho años de reclusión. Escaparía a Francia y sería acogido por Voltaire. Al estallar la revolución, ocupó cargos en la Convención, pero huyó con el Terror, fue encarcelado y escribió en cautividad Evangelio en triunfo, texto ortodoxo que provocó el perdón de la Inquisición y la restitución de su dignidad cuando regresó a España.
Otras efemérides de este día:
742: Nace el gran emperador Carlomagno.
1416: Fallece Fernando I, le sucede su hijo Alfonso V de Aragón.
1602: Nace sor María de Jesús de Ágreda, consejera de Felipe IV.
1734: Felipe V cede a su hijo Carlos, mediante decreto, todos los derechos al trono de Nápoles y Sicilia.
1982: Inicio de la Guerra de las Malvinas entre Argentina y el Reino Unido.

miércoles, 1 de abril de 2015

1 de Abril de 1939: Concluye la Guerra Civil con el último bando de guerra de Franco

1 de Abril de 2011 - 09:10:12 - Pedro García Luaces - 0 comentarios
El 1 de abril de 1939 Franco dictaba el último bando de la guerra: «En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado».
La Guerra Civil española se había diseñado como un enfrentamiento rápido pero se acabó convirtiendo en un infierno interminable, una guerra de trincheras, de angustioso desgaste y escasa creatividad táctica. El punto de inflexión fue el fracaso nacional en la conquista de Madrid a los seis meses de conflicto. La férrea defensa de los republicanos y la llegada de las Brigadas Internacionales obligaron a Franco a renunciar a la capital, iniciando un avance cauteloso y bien pertrechado en el que cada plaza se ganaba pagando un tributo de sangre. La prolongación de la contienda favoreció la intromisión de las potencias internacionales: Rusia y Francia apoyaron a los republicanos mientras que Italia y Alemania se situaron del lado de los sublevados.
Tras el fracaso de Madrid el frente se desplazó al norte, donde los nacionales lograron romper el «cinturón de hierro» de Bilbao y vencer en la segunda batalla de Teruel. La fase crucial de la guerra se iniciaba en la primavera de 1938 con la batalla del Ebro. Los republicanos acudieron con todo su potencial y la campaña se convirtió en la más sangrienta de la guerra. Las bajas en ambos lados fueron enormes, pero para el bando republicano, que administraba peor sus recursos, resultó definitiva. Con la caída de Barcelona los últimos líderes republicanos se exiliaban a Francia y la República quedaba en manos del eje Madrid-Valencia, con Negrín al frente. En medio de una lenta agonía, Julián Besteiro se impuso a Negrín en una refriega civil dentro del bando republicano y solicitó una «paz honrosa» que fue denegada por los nacionales.
La Guerra Civil fue una catástrofe en la historia de España, con más de 60.000 muertos por cada bando y otros tantos ejecutados en las crueles purgas de los primeros meses de la guerra. Peor aún sería la posguerra, la etapa más triste de nuestra historia reciente. Hambre, miseria, desconfianza, todo un país por reconstruir y una idea que madurar: que las dos Españas nunca más volvieran a enfrentarse.
Otras efemérides de este día:
1721: Comienza la construcción del Palacio Real de La Granja, en Segovia.
1868: Nace en Francia el poeta Edmund Rostand.
1924: Hitler es condenado a cinco años de cárcel por alta traición.
1940: Primer Desfile de la Victoria y plan para la construcción del Valle de los Caídos, que se inaugurará también un 1 de abril, de 1959.
1993: Fallece don Juan de Borbón, hijo y padre de reyes que no pudo reinar.